La actividad industrial de las pequeñas y medianas empresas registró una fuerte caída durante febrero, en un contexto de retracción del consumo y dificultades para sostener la producción. Así lo advirtió un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, que encendió señales de alerta en el sector.
Según el relevamiento, la producción pyme se desplomó un 7,9% interanual, mientras que en la comparación con enero también se verificó una baja del 0,5%. La caída impactó en casi todos los rubros, con la única excepción del sector madera y muebles, que logró crecer un 2,7%.
Entre los sectores más golpeados se destacó alimentos y bebidas, con una caída del 12%, seguido por químicos y plásticos (-8,5%), textil e indumentaria (-8,1%) y metal, maquinaria y equipo (-7,2%).
El informe atribuye este retroceso principalmente a la pérdida del poder adquisitivo y la consecuente caída de la demanda interna, lo que redujo los pedidos y el nivel de producción. A esto se sumaron otros factores como el aumento de importaciones y la paralización de la obra pública.
En este escenario, el uso de la capacidad instalada se ubicó en apenas 56,2%, evidenciando una caída significativa respecto al mes anterior. Algunos sectores mostraron un mejor desempeño relativo, como papel e impresiones, con un 62,7% de utilización, aunque sin lograr revertir la tendencia general.
Otro punto crítico señalado por CAME es la presión sobre los márgenes de rentabilidad, producto del aumento de tarifas y costos fijos. A esto se suma la falta de financiamiento y la dificultad para trasladar los incrementos de costos a los precios finales, lo que limita la inversión y obliga a las empresas a priorizar la liquidez.
En paralelo, distintos indicadores reflejan un freno en la actividad económica general. De acuerdo con estimaciones privadas, la economía se contrajo 2,9% interanual en febrero, revirtiendo la leve mejora observada en enero.
El dato contrasta con el optimismo expresado semanas atrás por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien había destacado una recuperación de la actividad y proyectado un crecimiento del 5% para 2026.
Sin embargo, el retroceso registrado en febrero vuelve a poner en duda la solidez de esa recuperación, en un escenario marcado por la debilidad del consumo y la caída de la industria.

