Laura Rodríguez, una atleta mendocina de 50 años, hizo historia al convertirse en la primera mujer argentina en obtener un título mundial de fisicoculturismo. La deportista se consagró en la categoría Bikini Fitness Master +50 durante el campeonato internacional amateur de la Federación Internacional de Fitness y Fisicoculturismo (IFBB).
El certamen se desarrolló entre el 29 de octubre y el 2 de noviembre en Santa Susanna, Barcelona, y reunió a más de 2.000 atletas provenientes de unos 200 países. Rodríguez tuvo su actuación decisiva el sábado 31 de octubre, cuando logró imponerse entre las 20 competidoras de su categoría.
La definición estuvo a cargo de 12 jueces internacionales, que evaluaron a las participantes mediante cuatro poses reglamentarias. La mendocina superó la instancia de preclasificación, ingresó entre las 10 mejores y luego avanzó al Top 6.
En la última presentación, cada competidora realizó de manera individual una secuencia de poses y movimientos. Rodríguez esperaba inicialmente quedar entre las seis mejores, pero la definición terminó superando todas sus expectativas.
“Ya estar entre las seis era un montón. No escuchaba lo que me decía, se me salía el alma”, relató la campeona al recordar el momento en que comenzaron a anunciar las posiciones. Cuando llegaron al primer puesto y escuchó su nombre, sintió que todos los años de esfuerzo habían quedado resumidos en ese instante.
El logro tiene además un valor histórico para el deporte argentino. La última vez que un representante del país había obtenido un título mundial de fisicoculturismo había sido en 1946, cuando el campeón fue un hombre. Ocho décadas después, Rodríguez volvió a colocar a Argentina en lo más alto y se convirtió en la primera mujer argentina en conseguirlo.
Una vida ligada al deporte
Rodríguez comenzó a practicar distintas disciplinas desde los 5 años, aunque con el paso del tiempo encontró en la actividad física y el entrenamiento con pesas una de sus principales pasiones. A los 18 años comenzó a entrenar con mayor dedicación.
A los 23 se casó y tuvo hijos, mientras continuaba combinando la maternidad con sus responsabilidades familiares, laborales y deportivas. Su formación también estuvo vinculada al ámbito de la actividad física y la enseñanza: es profesora de Piano y Música, profesora de Yoga, nutrideportóloga y profesora de musculación. Actualmente trabaja en la inmobiliaria de su familia.
Cuando sus hijos crecieron, pudo disponer de mayor tiempo para profundizar su preparación. Fue entonces cuando comenzó a enfocarse en la categoría Bikini Fitness y, hace aproximadamente ocho años, intensificó su participación en competencias regionales, nacionales e internacionales.
En ese recorrido fue dos veces campeona argentina de Bikini Fitness y también participó en diferentes torneos sudamericanos.
El camino hacia el mundial
Llegar al campeonato mundial requirió una preparación que comenzó en febrero de 2025 y que incluyó mucho más que las horas de gimnasio. Alimentación, descanso, planificación y constancia fueron algunos de los aspectos fundamentales para sostener el entrenamiento mientras continuaba con sus obligaciones familiares y laborales.
Su rutina habitual comienza alrededor de las 5:45 o 6 de la mañana, con unos 25 minutos de ejercicio cardiovascular. Luego desayuna y realiza aproximadamente una hora y media de entrenamiento en el gimnasio antes de comenzar su jornada laboral.
Regresa a su casa cerca de las 15 y continúa con las tareas familiares. Cuando se aproxima una competencia, la exigencia aumenta y puede incorporar dos o tres sesiones adicionales de cardio durante el día.
La preparación tampoco estuvo exenta de dificultades. Poco después de comenzar su camino hacia el mundial sufrió un accidente vial que le impidió entrenar durante un período. Cuando logró recuperarse retomó su rutina, pero luego su esposo tuvo que atravesar una operación y permaneció cerca de dos meses y medio en recuperación.
A pesar de esas circunstancias, Rodríguez mantuvo su preparación mientras se ocupaba de su familia, acompañaba a su esposo durante su recuperación y continuaba trabajando.
La campeona sostiene que la disciplina fue uno de los pilares para alcanzar el objetivo. “No importa si es invierno, verano, llueva, no llueva o sea feriado, tiene que haber disciplina”, afirmó.
Más allá del título mundial, Rodríguez busca transmitir la importancia de encontrar un espacio propio para cuidar la salud y sostener hábitos saludables. “Hay que animarse. Uno nunca tiene que abandonarse, siempre tiene que priorizarse. Si uno está bien, va a estar bien con los demás”, expresó.

