El presidente Javier Milei encabezará este jueves el acto central por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas en la Plaza San Martín, en Retiro, acompañado por su hermana Karina Milei y el jefe de Gabinete Manuel Adorni, en un contexto político atravesado por tensiones internas y cuestionamientos públicos.
La actividad, prevista para las 10 de la mañana, se desarrollará frente al cenotafio que recuerda a los 644 soldados caídos durante el conflicto de 1982. Allí se espera la participación de excombatientes y autoridades militares, en una ceremonia que incluirá la tradicional ofrenda floral y posibles reconocimientos a veteranos.
La presencia de Adorni no pasa desapercibida: el funcionario atraviesa un momento delicado tras verse involucrado en un escándalo judicial por presunto enriquecimiento ilícito, lo que generó repercusiones dentro del propio oficialismo. En ese escenario, la aparición conjunta con Milei busca reforzar una señal de respaldo político.
El acto se da además en la antesala de una movilización inédita de las fuerzas federales —Policía Federal, Gendarmería, Prefectura, PSA y el Servicio Penitenciario— que reclamarán mejoras salariales y cambios en el sistema de salud. Desde el Gobierno anticiparon que el Presidente intentará transmitir un mensaje de contención hacia los efectivos, en medio del malestar creciente.
En paralelo, también se espera que Milei retome anuncios vinculados al fortalecimiento del área de defensa, incluyendo la posibilidad de destinar fondos provenientes de privatizaciones a la compra de equipamiento militar, una medida que generó críticas dentro de las propias fuerzas.
Por otra parte, la jornada volverá a exponer la distancia política con la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien no participará del acto oficial ni de la vigilia en Tierra del Fuego, rompiendo con su presencia habitual en este tipo de conmemoraciones.
La titular del Senado mantuvo durante la semana una agenda propia vinculada a Malvinas, con actividades en el Congreso, homenajes a excombatientes y presentaciones culturales. Entre ellas, se destacaron paneles con veteranos, muestras temáticas y proyecciones audiovisuales centradas en la memoria del conflicto.
La ausencia de Villarruel en los actos centrales y su decisión de sostener un cronograma paralelo reflejan una relación cada vez más distante con la Casa Rosada, en una fecha de fuerte carga simbólica para la política argentina.

