La administración de Javier Milei atraviesa dificultades para ordenar su agenda política y legislativa, en medio de diferencias internas y tensiones entre sus principales dirigentes. Desde el propio oficialismo reconocen problemas de coordinación y falta de conducción, mientras las principales definiciones quedaron postergadas hasta después de la visita del papa León XIV a la Argentina.
La actividad parlamentaria permanece prácticamente paralizada y la mesa política del Gobierno volverá a suspender su reunión semanal, por tercera semana consecutiva. Dentro del oficialismo admiten que distintos acontecimientos internacionales y regionales desplazaron las prioridades nacionales.
Entre ellos mencionan los viajes del Presidente, los procesos electorales en otros países de la región y la llegada del Sumo Pontífice, factores que terminaron condicionando el funcionamiento de la agenda local.
Sin embargo, las críticas también apuntan hacia el interior de La Libertad Avanza. Uno de los integrantes del espacio cuestionó el rol de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y sostuvo que desde marzo no se consiguieron avances políticos de relevancia debido a la ausencia de una conducción capaz de establecer prioridades.
Acuerdos políticos y reforma electoral en espera
La postergación de las definiciones afecta especialmente dos objetivos del Gobierno: avanzar en acuerdos con los gobernadores aliados y conseguir respaldo legislativo para impulsar una reforma electoral.
Esta última iniciativa forma parte de la estrategia oficialista para modificar las reglas políticas de cara a las elecciones presidenciales de 2027, en las que Milei buscará competir por la reelección.
La falta de coordinación y las dificultades para construir consensos amenazan con demorar todavía más los proyectos que la Casa Rosada pretende llevar al Congreso.
Crece la tensión con Patricia Bullrich
A los problemas legislativos se suma el enfrentamiento político con la senadora Patricia Bullrich, cuyos movimientos y declaraciones públicas generaron malestar en la conducción libertaria.
En distintos despachos de la Casa Rosada cuestionan que la legisladora busque diferenciarse de las principales autoridades partidarias y consideran que sus intervenciones pueden afectar la relación con Javier Milei.
Las críticas también alcanzaron a su entorno. Desde el sector vinculado al asesor presidencial Santiago Caputo cuestionaron su posicionamiento y señalaron que una cosa es fortalecer su propia figura política y otra muy distinta es confrontar públicamente con el Gobierno que integra.
En este escenario, Karina Milei habría comenzado a apoyarse en Eduardo «Lule» Menem y Martín Menem para intentar limitar el protagonismo de Bullrich dentro del oficialismo.
Como parte de esos movimientos, ambos dirigentes se mostraron cercanos a la senadora neuquina Nadia Márquez, cuyo nombre comenzó a circular como una posible alternativa para reemplazar a Bullrich al frente del bloque de La Libertad Avanza en el Senado.
Una fotografía difundida por el equipo de la actual titular del bloque, junto a integrantes de su espacio reunidos en sus oficinas, provocó nuevas molestias en la Casa Rosada. En el entorno presidencial interpretaron la imagen como una demostración de poder y un desafío a la conducción partidaria.
Con la interna cada vez más expuesta, el oficialismo apuesta a que, una vez finalizada la visita del Papa, pueda recuperar el control de su agenda, ordenar las diferencias entre sus principales referentes y reunir los apoyos necesarios para avanzar con sus proyectos legislativos antes de las elecciones de 2027.

