Un hallazgo arqueológico ocurrido en la localidad de Camarones reveló evidencia clave sobre los primeros pobladores de la Patagonia: restos humanos de más de 10.800 años de antigüedad, considerados los más antiguos de asentamientos estables en la costa atlántica de la región.
El descubrimiento se produjo de manera accidental en 2020, durante una obra en el patio de una vivienda, y fue investigado por especialistas del CONICET a través del Instituto de Diversidad y Evolución Austral. Los resultados fueron publicados en la revista Journal of Archaeological Science: Reports.
Los restos pertenecen a dos individuos: un niño de entre 8 y 9 años y un adolescente de aproximadamente 14, enterrados en el mismo lugar con una diferencia de casi 400 años. Este dato sugiere la existencia de una fuerte “memoria territorial”, es decir, una transmisión generacional del significado del sitio.
Junto a los cuerpos se encontraron elementos que revelan una notable complejidad cultural: pigmentos de ocre rojo y unas cincuenta cuentas elaboradas con huesos de aves. Estos objetos indican prácticas rituales y una concepción simbólica de la muerte, lo que desafía la idea de que los primeros grupos humanos en la región eran meramente nómades y rudimentarios.
Los análisis científicos también permitieron reconstruir la dieta de estos antiguos habitantes, basada principalmente en recursos marinos. Esto confirma que no se trataba de ocupaciones esporádicas, sino de comunidades asentadas de forma estable en la costa atlántica.
Además, los investigadores identificaron características morfológicas poco comunes, como una particular estructura dental sin antecedentes en registros tan antiguos del continente, lo que aporta nuevas pistas sobre la diversidad biológica de los primeros pobladores.
El hallazgo obliga a replantear teorías históricas sobre las rutas de migración en América del Sur. Hasta ahora, se priorizaban los caminos del Pacífico o del interior, pero esta evidencia posiciona al Atlántico como un escenario clave en la expansión humana temprana.
El descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre el pasado, sino que también refuerza la idea de que la historia humana sigue en construcción, con nuevas piezas que pueden cambiar lo que se creía establecido.

