Una familia de la localidad bonaerense de Rancagua, en el partido de Pergamino, vivió una situación tan insólita como dolorosa en pleno sepelio de una mujer de 58 años que había fallecido en el Hospital San José.
Tras el deceso, el cuerpo fue trasladado a Rancagua para el velatorio y posterior entierro en el cementerio local. Durante esas horas, los familiares advirtieron que el ataúd presentaba problemas estructurales y realizaron los reclamos correspondientes a la empresa funeraria. Según informó La Opinión, el féretro fue reemplazado por no encontrarse en condiciones adecuadas.
Sin embargo, el episodio tomó un giro aún más grave. Durante el tramo final del funeral, mientras el cajón era trasladado hacia el cementerio, el fondo del segundo ataúd volvió a ceder y el cuerpo de la mujer cayó al piso frente a todos los presentes, generando una profunda conmoción.
De acuerdo a lo consignado por el medio local, si bien el hecho no tuvo consecuencias posteriores desde el punto de vista sanitario, para la familia significó una experiencia extremadamente difícil, que se sumó al dolor propio de la despedida. Por ese motivo, manifestaron su intención de realizar los reclamos correspondientes y analizar posibles acciones legales.
El objetivo, señalaron, es visibilizar lo ocurrido para que se extremen los controles sobre los materiales utilizados en los servicios funerarios y evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.

