Un hecho de extrema gravedad conmocionó a la localidad de San Cristóbal, donde un adolescente de 15 años ingresó armado a una escuela y asesinó a un compañero de 13, además de herir a otros ocho estudiantes.
El ataque ocurrió en la Escuela Nº 40 “Mariano Moreno”, cuando los alumnos se encontraban en el patio esperando el izamiento de la bandera. Según los primeros testimonios, el agresor sacó una escopeta que llevaba oculta en un estuche de guitarra y efectuó al menos cinco disparos.
En medio del caos, un asistente escolar logró reducir al atacante al abalanzarse sobre él, evitando que continuara disparando. El joven fue detenido en el lugar y quedó a disposición de la Justicia.
La causa es investigada por la fiscal de menores Carina Gerbaldo, con la colaboración del fiscal Mauricio Spinosa, ambos del Ministerio Público de la Acusación.
Testimonios de familiares reflejan la desesperación vivida durante el hecho. Padres relataron que los estudiantes huyeron corriendo del establecimiento tras escuchar los disparos, en medio de una escena de pánico generalizado.
En las últimas horas, se confirmó que el arma utilizada pertenecía al abuelo del atacante, quien reconoció su propiedad ante las autoridades.
La investigación también apunta al entorno del agresor. Según trascendió, el adolescente no tenía antecedentes, pero atravesaba una situación familiar compleja y habría sido víctima de bullying. Incluso, algunos testimonios indican que días antes había realizado amenazas.
Desde el Gobierno de Santa Fe, autoridades de Educación y Seguridad trabajan en conjunto para esclarecer lo ocurrido y brindar contención a la comunidad educativa.
El ministro de Educación, José Goity, confirmó que el joven no registraba antecedentes en el sistema escolar. Por su parte, el ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, aseguró que se están poniendo todos los recursos a disposición para abordar la situación.
Debido a su edad, el agresor es considerado no punible bajo la legislación vigente, ya que la reciente reforma de la ley penal juvenil aún no entró plenamente en vigencia.
El caso generó una profunda conmoción y reabre el debate sobre la violencia en las escuelas, el acceso a armas y la necesidad de fortalecer los sistemas de prevención y acompañamiento en ámbitos educativos.

