San Lorenzo: un artista intervino la figura de San Martín en medio de la polémica por el sable corvo

Conmemorar es siempre un hecho político. En el 213° aniversario del Combate de San Lorenzo, la ausencia del tradicional desfile de los Granaderos marcó un acto oficial distinto, pero fue una intervención artística posterior la que terminó concentrando la atención pública. Tras finalizar la ceremonia en el Campo de la Gloria, un reconocido artista rosarino,…

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Conmemorar es siempre un hecho político. En el 213° aniversario del Combate de San Lorenzo, la ausencia del tradicional desfile de los Granaderos marcó un acto oficial distinto, pero fue una intervención artística posterior la que terminó concentrando la atención pública.

Tras finalizar la ceremonia en el Campo de la Gloria, un reconocido artista rosarino, conocido en redes como @joaquines.ar, realizó una intervención sobre la emblemática figura del general José de San Martín. La acción se viralizó rápidamente y generó un intenso debate público.

La intervención ocurrió en un contexto de fuerte sensibilidad social y política, luego de que el Gobierno nacional decidiera trasladar el sable corvo de San Martín desde el Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos en Palermo, una medida que despertó cuestionamientos y rechazos, incluso por parte de los herederos del donante de la reliquia.

Joaquines, conocido por irrumpir en espacios públicos con obras de alto impacto simbólico, colocó una lágrima debajo del ojo del prócer y se retiró del lugar. La acción fue registrada en video y difundida en redes sociales, donde rápidamente se volvió tendencia. El gesto fue interpretado como un cuestionamiento directo a la decisión del presidente Javier Milei, quien durante el acto oficial en Santa Fe exhibió el sable corvo tras retirarlo del museo.

La imagen de San Martín con una lágrima funcionó como un símbolo de repudio frente al traslado de la reliquia histórica, una decisión que continúa generando posturas encontradas entre historiadores, especialistas y sectores políticos, especialmente en relación a su custodia y destino.

La aparición del artista, vestido con botas de granadero y una camiseta de la selección argentina, reforzó la lectura política de la intervención, entendida por muchos como una acción disruptiva frente a la oficialidad del evento y el uso simbólico de la figura del prócer.

La intervención dividió opiniones: mientras algunos celebraron la resignificación de los monumentos históricos como forma de expresión contemporánea, otros cuestionaron la alteración de una figura central de la historia nacional. La polémica, lejos de cerrarse, volvió a poner en discusión el vínculo entre memoria, poder y patrimonio histórico.