El telescopio espacial James Webb consiguió una nueva y espectacular imagen de NGC 2392, conocida como la Nebulosa del León, una estructura formada alrededor de los restos de una estrella que atraviesa la etapa final de su existencia.
Este fenómeno estelar se encuentra a unos 5000 años luz de la Tierra y la fotografía permite observar con un nivel de detalle inédito el gas y el polvo expulsados durante miles de años.
La imagen fue difundida esta semana y combina observaciones realizadas por dos instrumentos del telescopio espacial que permiten estudiar diferentes tipos de luz infrarroja.

El Hubble ya había fotografiado esta nebulosa en el año 2000 con luz visible. Ahora, la mirada infrarroja del Webb permite apreciar mejor pequeños cúmulos de polvo y regiones de gas que forman la particular silueta, que inspiró el nombre de Nebulosa del León, y abarca aproximadamente 2,6 años luz de diámetro.
Qué muestra la nueva imagen de la Nebulosa del León
En el centro de la fotografía aparece una enana blanca, es decir, el núcleo extremadamente caliente que quedó de la estrella original. A su alrededor se extienden capas de material expulsado durante la transformación del astro y que, vistas desde la Tierra, forman una figura que recuerda al rostro y la melena de un león.
La estrella central continúa modificando todo lo que tiene alrededor. Su intensa radiación calienta el material expulsado y produce una burbuja de gas ionizado que se expande con el paso del tiempo. De esta manera, parte del polvo termina destruido, mientras otras concentraciones más densas logran resistir y generan estructuras similares a pequeñas colas.
La “melena”, por su parte, corresponde al interior de una capa de polvo iluminada por el núcleo estelar. Dentro de esa zona también aparecen acumulaciones compactas que protegen al material situado detrás de ellas frente a la radiación de la estrella.
Las observaciones fueron realizadas el 19 de noviembre de 2025 con la NIRCam, la cámara para el infrarrojo cercano del Webb, y MIRI, el instrumento que trabaja con infrarrojo medio. Posteriormente, fueron procesadas para generar la composición difundida por la NASA.
Pero más allá de su valor científico, la nueva foto de la Nebulosa del León es una de esas imágenes del espacio que llaman la atención incluso antes de conocer qué muestran. Sus colores y brillos generan una sensación de profundidad única en la que pareciera que algo mágico está pasando en el cosmos.

