El Telescopio James Webb revisitó un mundo similar a la Luna: “Una roca estéril”

Una nueva semana en el mundo de la ciencia espacial, un nuevo hallazgo del Telescopio James Webb (JWST, por sus siglas en inglés). En este caso, el poderoso instrumento desarrollado por la NASA hizo foco en el exoplaneta LHS 3844b, que se destaca por tener características similares a las de la Luna y las de Mercurio. Este…

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Una nueva semana en el mundo de la ciencia espacial, un nuevo hallazgo del Telescopio James Webb (JWST, por sus siglas en inglés). En este caso, el poderoso instrumento desarrollado por la NASA hizo foco en el exoplaneta LHS 3844b, que se destaca por tener características similares a las de la Luna y las de Mercurio.

Este cuerpo que se encuentra fuera del Sistema Solar —a unos 50 años luz de distancia— es aproximadamente un 30% más grande que la Tierra. Según recoge el sitio Science Alert, los investigadores lo describen como una “roca estéril” que orbita a grandísima velocidad.

5 datos sobre el exoplaneta LHS 3844b, objeto de estudio del Telescopio James Webb

El exoplaneta tarda 0,5 días en completar una órbita alrededor de su estrella. (Foto: NASA)
El exoplaneta tarda 0,5 días en completar una órbita alrededor de su estrella. (Foto: NASA)
  • Fue descubierto en el año 2018.
  • Su órbita alrededor de una estrella enana roja es veloz: lo hace en un período de 11 horas; además, el recorrido alrededor de ese sol es muy próximo.
  • Debido a esa cercanía, cualquier atmósfera que pudiera haber tenido el exoplaneta probablemente fue aniquilada por la radiación estelar; de allí que sea descripto como una roca estéril.
  • Su rotación es sincrónica: esto quiere decir que uno de sus lados siempre mira a la estrella y que el otro permanece en constante oscuridad.
  • Su región iluminada tiene temperaturas que alcanzan los 700 grados Celsius.

LHS 3844b: ¿qué novedades encontró el JWST en el exoplaneta?

En estudios previos, investigadores encontraron indicios de actividad tectónica similar a la que ocurre aquí en la Tierra. Ese hallazgo fue crucial, tratándose del primer caso detectado fuera del Sistema Solar. Ahora, nuevos análisis apuntan a una dirección contraria.

Empleando la poderosa tecnología del James Webb —en concreto, su instrumento de infrarrojo medio— científicos de diversas instituciones revisitaron el exoplaneta LHS 3844b para evaluar su composición. En base a los estudios recientes, calcularon que su superficie podría tener similitudes con el basalto lunar o terrestre, una roca ígnea que se forma cuando la lava rica en magnesio y hierro se solidifica rápidamente.

El Telescopio James Webb se empleó para analizar nuevos datos del exoplaneta. (Foto: Adobe Stock)
El Telescopio James Webb se empleó para analizar nuevos datos del exoplaneta. (Foto: Adobe Stock)

En función de tal observación, surgen dos escenarios posibles:

  • Que el exoplaneta esté formado por placas rocosas de formación reciente, lo que implicaría que es geológicamente activo y que eventualmente eso se debió a procesos volcánicos.
  • O que este sea un mundo muerto y desolado, cubierto de regolito pulverizado por bombardeos de radiación e impactos de meteoritos, sin una atmósfera que lo proteja. En este punto, El JWST no detectó ningún rastro de gases volcánicos, lo que sugiere que se trata de un entorno cuyo apogeo ya pasó, posiblemente similar a Mercurio, el planeta más pequeño del Sistema Solar.

“Se podría concluir que la tectónica de placas similar a la de la Tierra no se aplica a este planeta, o que es ineficaz”, observó Sebastian Zieba, investigador de la NASA en el Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica. Además, dijo que “es probable que este planeta contenga muy poca agua”.