La Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) desarrolló una guía destinada a facilitar la prevención, identificación y abordaje temprano de situaciones vinculadas con la conducta suicida entre adolescentes y adultos jóvenes.
El trabajo fue elaborado por un equipo de especialistas encabezado por Martín Etchevers, secretario de Investigaciones de la Facultad de Psicología, doctor en Psicología y docente de la universidad. La propuesta busca establecer criterios comunes para reconocer señales de alerta y orientar intervenciones rápidas ante posibles situaciones de riesgo.
El documento está dirigido principalmente a profesionales de la salud y reúne herramientas destinadas a mejorar la detección temprana. Para su elaboración se tomó como referencia la evidencia científica disponible y el aporte de investigadores y especialistas argentinos.
Uno de los aspectos destacados es la adaptación de instrumentos de evaluación a las características del contexto nacional. La guía también plantea la necesidad de actualizar periódicamente sus contenidos debido a la evolución constante del conocimiento científico relacionado con la prevención del suicidio.
El material incorpora además estadísticas nacionales sobre los intentos de suicidio. De acuerdo con los últimos registros relevados, entre abril de 2023 y octubre de 2025 se notificaron casos al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0), con una mayor proporción de mujeres entre las personas que realizaron intentos.
Sin embargo, los datos muestran una diferencia significativa en cuanto a la mortalidad: el 2,1% de los intentos registrados entre mujeres tuvo resultado mortal, mientras que entre los varones la proporción alcanzó el 10,8%.
La problemática presenta una incidencia particularmente elevada entre adolescentes y jóvenes. El grupo de 15 a 19 años registró 124 intentos cada 100.000 habitantes, mientras que entre quienes tienen entre 20 y 24 años la tasa fue de 114 cada 100.000.
En la franja de 15 a 19 años, además, las mujeres presentaron una tasa de intentos aproximadamente dos veces superior a la de los varones. A pesar de ello, los casos protagonizados por varones mostraron una proporción considerablemente mayor de desenlaces mortales.

