La gente anda diciendo

La gente anda diciendo que esta semana dejó una postal difícil de disimular: mientras el Gobierno habla de una Argentina que avanza hacia un nuevo tiempo, el Presupuesto 2027 volvió a poner sobre la mesa la discusión sobre qué cosas se consideran prioritarias y cuáles pueden esperar. Educación, universidades, discapacidad, ciencia y obra pública aparecen…

La gente anda diciendo que esta semana dejó una postal difícil de disimular: mientras el Gobierno habla de una Argentina que avanza hacia un nuevo tiempo, el Presupuesto 2027 volvió a poner sobre la mesa la discusión sobre qué cosas se consideran prioritarias y cuáles pueden esperar. Educación, universidades, discapacidad, ciencia y obra pública aparecen otra vez en el centro de la preocupación, mientras el Ejecutivo busca sostener su hoja de ruta fiscal.

Se escucha que cuando se repite que “no hay plata”, la pregunta inevitable es dónde termina esa plata y cuáles son las prioridades. Esta semana el propio Gobierno tuvo que abrir la puerta a revisar partidas para universidades y discapacidad después de que sus aliados cuestionaran algunos puntos del proyecto. En discapacidad, incluso se había planteado modificar el mecanismo de actualización de los pagos a prestadores.

Dicen que la economía muestra algunos números que permiten al Gobierno sacar pecho, como el 1,7% de inflación de agosto, pero que la tranquilidad todavía no llega al changuito. Para septiembre, distintas mediciones privadas ya advierten presión de alimentos y proyectan una inflación cercana al 2%. Mientras tanto, industria y construcción muestran retrocesos y el empleo registrado continúa entre los puntos débiles del escenario económico.

Por estas tierras también hubo motivos para levantar la voz. La Pampa terminó en la Justicia para frenar el decreto nacional que asignó a Mendoza el 100% de las regalías generadas por Los Nihuiles. El Gobierno provincial sostiene que existen acuerdos y antecedentes judiciales que respaldan la participación pampeana, mientras desde Mendoza defienden la decisión nacional.

Y mientras nuestra provincia pelea por recursos que son propios, el Presidente viaja a Nueva York para participar de la Asamblea General de Naciones Unidas y reunirse con empresarios y dirigentes internacionales. Afuera se busca mostrar una Argentina integrada al mundo y encaminada hacia una transformación profunda; adentro, el Presupuesto vuelve a abrir una discusión bastante más terrenal: qué país se está construyendo y quiénes quedan incluidos en ese proyecto.

También apareció una bandera que siempre despierta algo más que una discusión presupuestaria: Malvinas. El Gobierno presentó un proyecto de ley de defensa de la soberanía que Milei definió como un “hito” para la recuperación de las islas, aunque la iniciativa también incorpora cuestiones de seguridad, inteligencia y participación de las Fuerzas Armadas en la protección de instalaciones estratégicas, generando críticas desde distintos sectores.

La sensación que queda es que septiembre avanza entre dos Argentinas que parecen hablar idiomas distintos. Una se muestra desde los mercados, las cifras fiscales, los viajes internacionales y las promesas de futuro. La otra aparece en las universidades que reclaman recursos, en quienes trabajan en discapacidad, en las fábricas que producen menos, en los jubilados que hacen cuentas y en las provincias que reclaman que se respeten los acuerdos.

La gente anda diciendo que quizás el verdadero desafío no sea solamente ordenar las cuentas, sino decidir para qué se ordenan. Porque un presupuesto no es simplemente una planilla de números: también es una declaración de prioridades. Y cuando se elige dónde poner los recursos, inevitablemente se está diciendo qué país se quiere construir.

Porque al final del día, más allá de los discursos, las visitas internacionales y las grandes promesas, la pregunta sigue siendo bastante sencilla: ¿qué lugar ocupa la gente en todo este proyecto?