El 75% de los argentinos recorta gastos esenciales para poder sostener su vivienda

El costo de mantener una vivienda no se limita al pago del alquiler o de una cuota: también implica sacrificios en otros aspectos de la vida cotidiana. Así lo refleja un informe de Hábitat para la Humanidad Internacional, elaborado a partir de una encuesta a más de 30.000 personas de 22 países, entre ellos Argentina.…

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El costo de mantener una vivienda no se limita al pago del alquiler o de una cuota: también implica sacrificios en otros aspectos de la vida cotidiana. Así lo refleja un informe de Hábitat para la Humanidad Internacional, elaborado a partir de una encuesta a más de 30.000 personas de 22 países, entre ellos Argentina.

El estudio señala que el 75% de las personas consultadas tuvo que reducir al menos un gasto esencial para poder afrontar los costos de su vivienda. En Argentina, además, el 42% manifestó estar insatisfecho con su situación habitacional.

Entre los principales ajustes aparecen la alimentación, los ahorros y la atención médica. El 33% de los hogares redujo el dinero destinado a comida, mientras que el 32% recurrió a sus ahorros o fondos de emergencia. A su vez, el 13% postergó o evitó consultas o tratamientos médicos.

La presión económica también repercute sobre el bienestar emocional. El 35% de los encuestados identificó a la vivienda como una de sus principales fuentes de preocupación y el 89% consideró que contar con un hogar adecuado contribuye positivamente a la salud mental. Casi la mitad, en tanto, teme que una enfermedad, la pérdida del empleo u otro imprevisto pueda poner en riesgo su vivienda. Entre las personas de menores ingresos, esa preocupación alcanza al 55%.

Las condiciones habitacionales también pueden afectar la salud física. El 23% considera que su vivienda podría perjudicarla, porcentaje que se eleva al 29% entre los sectores más vulnerables. La humedad, el moho, el hacinamiento y la falta de servicios básicos aparecen entre los problemas señalados, con especial impacto sobre niños y adultos mayores.

La seguridad constituye otra preocupación. Cuatro de cada diez personas reconocen que aceptan vivir en condiciones menos seguras porque no pueden acceder a una alternativa mejor. Además, el 18% no se siente preparado o protegido frente a fenómenos climáticos extremos, como inundaciones o períodos de calor intenso.

La falta de privacidad también forma parte del problema: el 21% manifestó no contar con suficiente espacio o intimidad dentro de su hogar. A esto se suma el temor de una parte de los encuestados a reclamar mejoras por posibles represalias.

El costo de la vivienda también condiciona proyectos personales y familiares. El 56% afirmó que los gastos habitacionales dificultan la posibilidad de formar una familia, mientras que el 58% de padres y madres considera que esos costos pueden limitar las oportunidades futuras de sus hijos.

El acceso a la vivienda propia continúa siendo una aspiración, aunque cada vez más difícil de concretar. El 81% señaló que el incremento de los precios dificulta alcanzar ese objetivo. En Argentina, el 26% de las personas que actualmente no son propietarias considera que nunca llegará a tener una vivienda propia, principalmente por los elevados precios, los ingresos insuficientes y la imposibilidad de reunir el dinero necesario para una entrega inicial.

Frente a este escenario, entre las principales demandas aparecen el acceso a viviendas asequibles, créditos en condiciones accesibles, asistencia para realizar reparaciones y mayores mecanismos de protección para los inquilinos. El 77% de los consultados apoyaría que se construyan más viviendas sociales o de bajo costo en su zona.

El informe plantea que los gobiernos deben asumir un papel central en la búsqueda de soluciones, acompañado por la participación del sector privado, las organizaciones sociales y las comunidades. La conclusión es que garantizar viviendas seguras, estables y accesibles requiere políticas sostenidas y medidas que contemplen el impacto real de los costos habitacionales sobre la vida cotidiana.