Lula cuestionó la parálisis de la ONU y rechazó la injerencia extranjera en América Latina

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, abrió este martes el debate general de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas con un discurso en el que cuestionó el funcionamiento del organismo internacional, reclamó una reforma del sistema de gobernanza global y rechazó las presiones externas sobre los países de América Latina.…

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, abrió este martes el debate general de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas con un discurso en el que cuestionó el funcionamiento del organismo internacional, reclamó una reforma del sistema de gobernanza global y rechazó las presiones externas sobre los países de América Latina.

En su décima intervención ante la Asamblea General, Lula sostuvo que Naciones Unidas atraviesa uno de sus momentos más críticos y cuestionó el inmovilismo del Consejo de Seguridad frente a los conflictos armados. También advirtió sobre el riesgo de que las guerras regionales terminen adquiriendo una dimensión global.

El mandatario brasileño se refirió además a la situación en Medio Oriente y condenó las acciones de Israel en Gaza, a las que calificó de genocidio. Reclamó una salida diplomática y defendió la creación de dos Estados, además de cuestionar la ocupación y las agresiones en Cisjordania.

En ese marco, también rechazó las presiones contra organismos y funcionarios vinculados al sistema internacional de justicia y reclamó cambios en la estructura del Consejo de Seguridad de la ONU, incluida una mayor representación permanente de los países africanos.

Soberanía latinoamericana

Uno de los principales ejes del discurso fue la defensa de la soberanía de los países de la región. Lula advirtió sobre el regreso de las injerencias externas en procesos electorales y cuestionó las pretensiones de establecer zonas de influencia en América Latina.

“Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”, sostuvo el presidente, en una referencia a las relaciones con Estados Unidos. También rechazó la presencia de fuerzas militares extranjeras en aguas brasileñas y planteó que la cooperación internacional debe concentrarse en combatir el tráfico de armas y dinero utilizado por las organizaciones criminales, en lugar de recurrir a intervenciones militares.

Lula defendió asimismo el derecho del pueblo venezolano a decidir su propio destino y cuestionó el embargo económico y el cerco energético contra Cuba. En relación con la seguridad, sostuvo que Brasil debe asumir la responsabilidad de proteger sus fronteras y combatir al crimen organizado, aunque planteó la necesidad de cooperación internacional para perseguir las redes financieras vinculadas a esas organizaciones.

El presidente brasileño también reclamó recuperar el protagonismo de la agenda climática en los principales foros internacionales y avanzar hacia una reforma del sistema financiero global que contemple las necesidades de los países del Sur Global.

Durante su intervención hizo referencia además a la situación política de Brasil y a las elecciones previstas para el 4 de octubre. Lula advirtió sobre posibles intentos de interferencia extranjera y campañas de desinformación, y afirmó que el sistema electoral brasileño cuenta con mecanismos para garantizar el desarrollo de los comicios.

La Asamblea General de la ONU reúne durante estos días a representantes de los 193 Estados miembros en Nueva York. El debate general de la 81ª sesión se desarrolla entre el 22 y el 28 de septiembre, bajo el lema “Restaurar la confianza, gestionar la transformación: una Organización de las Naciones Unidas que atienda a todas las personas”.