Un grupo de vecinos de las localidades bonaerenses de Timote y Carlos Tejedor llegó a General Pico a bordo de tres bicizorras, en una travesía por las vías del ferrocarril Sarmiento que tuvo como consigna “Si hay vías hay esperanza”.
La llegada se produjo el domingo a la estación ferroviaria de General Pico, donde un grupo de vecinos recibió a los viajeros. Entre los presentes había exferroviarios, escritores y músicos de la ciudad, además del secretario de Gobierno municipal, Nicolás Mendoza.
La iniciativa, denominada “Travesía en bici zorra por el Sarmiento”, fue organizada por el médico veterinario Bruno Rodríguez junto a otros aficionados. El recorrido comenzó el sábado en Timote y continuó por las estaciones de Carlos Tejedor, Santa Inés, Colonia Seré, Cerrito, América, San Mauricio y González Moreno.
El domingo por la mañana retomaron el viaje, pasaron por Trebolares y finalmente llegaron a General Pico. Debido al estado de abandono de distintos sectores de las vías, en varios tramos debieron trasladar las bicizorras en un vehículo y solo pudieron utilizarlas sobre los sectores que se encontraban transitables.
El objetivo de la travesía fue poner en valor la importancia que tuvo históricamente el tren de pasajeros para las pequeñas localidades y reclamar la recuperación de ese servicio ferroviario.
Las bicizorras son bicicletas adaptadas para desplazarse mediante pedales sobre las vías. Algunas de las utilizadas durante la travesía llevaban luces, bocinas y la inscripción “Si hay vías hay esperanza”.
Una historia ligada al ferrocarril
Rodríguez contó que Timote nació alrededor de su estación ferroviaria y que su propia familia tiene una fuerte vinculación con el ferrocarril. Es nieto y bisnieto de trabajadores ferroviarios jubilados y recordó que durante sus años como estudiante de Veterinarias en General Pico utilizaba el tren para trasladarse desde su localidad.
“A mediados de los años 90 yo viajaba en tren desde Timote a Pico para estudiar en la Facultad, hasta que a fines de esa década privatizaron los ferrocarriles y en 2001 el tren dejó de pasar para siempre”, recordó.
Durante el recorrido también transportaron la antigua campana de bronce de la estación de Timote. Según explicó Rodríguez, la hicieron sonar tres veces en cada una de las estaciones por las que pasaron como símbolo del deseo de que vuelva a circular el tren de pasajeros.
Vías abandonadas y estaciones en deterioro
El estado de las vías obligó a modificar el recorrido previsto. Según Rodríguez, en Timote apenas pudieron avanzar unos 100 metros debido a que el trazado se encuentra cubierto y debieron realizar tareas de limpieza por cuenta propia.
“Hay vías abandonadas, el panorama es desolador, pero igual quisimos emprender esta travesía”, señaló.
Para superar los sectores intransitables prepararon un vehículo que permitió transportar las bicizorras. Recién al llegar a América pudieron volver a colocarlas sobre las vías, donde fueron recibidos por exferroviarios.
El grupo pasó la noche en González Moreno y continuó luego hacia General Pico. Rodríguez destacó especialmente el estado del tramo entre América y Pico, por donde circulan actualmente formaciones de carga.
“Si transita un tren de carga, ¿cómo no va a poder transitar un tren de pasajeros?”, planteó.
El organizador también cuestionó el deterioro de numerosas estaciones ferroviarias que quedaron fuera de servicio después de las privatizaciones. Algunas fueron recuperadas como museos o destinadas a dependencias municipales, mientras que otras permanecen abandonadas y presentan signos de saqueo y deterioro.
La travesía buscó así recuperar la memoria ferroviaria de las localidades del oeste bonaerense y norte pampeano y, al mismo tiempo, mantener vigente el reclamo por la recuperación del servicio de pasajeros.

