Skay Beilinson volvió a Santa Rosa y ofreció un recital cargado de rock, nostalgia y canciones que atravesaron distintas generaciones. El exguitarrista de Los Redonditos de Ricota se presentó ante un gimnasio de All Boys completamente lleno, acompañado por Los Fakires.
El músico, de 74 años, recorrió parte de su trayectoria solista y también interpretó varios de los clásicos que construyó junto al Indio Solari durante la etapa de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
El concierto comenzó alrededor de las 22.30, después de una espera que tuvo como escenario al gimnasio alboyense, que volvió a recibir un recital luego de varios años destinado principalmente a actividades deportivas.
“Buenas noches La Pampa”, saludó Skay ante un público heterogéneo, en el que convivieron seguidores que habían visto a Los Redondos durante los años ’80, quienes participaron de las grandes convocatorias ricoteras de los ’90 y jóvenes que heredaron las canciones y el espíritu de aquella banda.
La apertura estuvo marcada por “Paria”, seguida por “Soldaditos de plomo” y “Tal vez mañana”. El primer gran estallido llegó con “Todo un palo”, uno de los clásicos de Los Redondos, al que inmediatamente se sumó “Criminal mambo”.
A lo largo del show, Skay alternó composiciones de sus distintos discos con canciones que forman parte de la historia del rock argentino. Su guitarra fue el centro de la escena, acompañada por una banda que sostuvo con precisión y potencia cada momento del recital.
Los Fakires estuvieron integrados por Joaquín Rosson en guitarra, Claudio Quartero en bajo y Leandro Sánchez en batería. La formación funcionó como respaldo para el guitarrista y mantuvo un sonido sólido durante toda la presentación.
El pogo de “Jijiji”
Después de la primera parte del concierto llegó una pausa, antes de que la banda retomara el escenario con “Gengis Khan” y “La pared rojo lacre”. Luego sonaron “Chico bombo”, “Presagio” y “Astrolabio”.
Pero el momento de mayor intensidad llegó con los primeros acordes de “Jijiji”. El público convirtió el gimnasio de All Boys en un enorme pogo, con remeras al aire, brazos levantados y miles de voces acompañando uno de los himnos más reconocidos del rock argentino.
Al finalizar la canción, Skay realizó un gesto hacia el cielo en recuerdo del Indio Solari.
La noche continuó con “El Golem de la Paternal” y “Yo soy la máquina”, mientras que el repertorio solista volvió a ocupar el centro de la escena con “Oda a la sin nombre”.
Cuando los músicos se despidieron parecía haber llegado el final, pero la insistencia del público abrió paso a los bises. Ya pasada la medianoche, “El pibe de los astilleros” volvió a encender la fiesta ricotera, seguido por “Nuestro amo juega al esclavo”.
La última canción fue “Lejos de casa”, incluida en el disco “¿Dónde vas?”, de 2010. Después de arrojar una última púa al público, Skay cerró una presentación que reunió a varias generaciones alrededor de las canciones de Los Redondos y de su extensa carrera solista.
El recital dejó como postal un gimnasio colmado y un público que encontró en la música de Skay un punto de encuentro entre distintas épocas del rock argentino.

