Cristian Muñoz, el brigadista de Defensa Civil asesinado el 18 de julio en el barrio Matadero de Santa Rosa, había denunciado días antes al hombre que actualmente se encuentra detenido por el crimen. Su familia sostiene que existieron antecedentes de violencia y reclama que la investigación contemple una acusación más grave.
La madre de la víctima, Estela Isabel Patiño, difundió públicamente que antes del asesinato se habían realizado dos denuncias vinculadas con el detenido, Hugo Argüello. Según su relato, la primera fue presentada por el propio Muñoz el 7 de julio.
En aquella oportunidad, el joven denunció que había sido interceptado mientras circulaba en su vehículo. Los agresores habrían destruido los parabrisas a golpes y lo atacaron en la cabeza con la culata de una carabina calibre 22 recortada. La agresión le provocó una herida que requirió ocho puntos de sutura.
Muñoz habría identificado entre los atacantes a Argüello y a otras personas, quienes presuntamente portaban armas de fuego y un cuchillo de aproximadamente 30 centímetros. Además, según quedó asentado en la denuncia, habría recibido amenazas de muerte.
En esa presentación, el joven manifestó temor por su integridad y la de su familia y solicitó medidas de restricción de acercamiento y la detención de los sospechosos.
Una segunda denuncia
Dos días después, el 9 de julio, la madre de Muñoz realizó una segunda exposición policial. Según indicó, los sospechosos se presentaron en su vivienda del barrio Matadero portando un bate y una escopeta recortada.
La mujer denunció que golpearon los accesos de la casa e intimidaron a quienes se encontraban en el lugar. Posteriormente, siempre de acuerdo con su presentación, se habrían efectuado disparos al aire.
Patiño sostuvo que, pese a las denuncias realizadas, posteriormente Argüello habría mantenido contactos con integrantes de la familia. Según relató, el detenido se acercó en una oportunidad acompañado por una mujer y luego habría hablado con otros hijos de la víctima para manifestar que quería transitar tranquilamente por el barrio y que no pretendía generar conflictos.
La mujer considera que esos antecedentes deben ser incorporados al análisis del crimen y cuestionó que el expediente esté caratulado como homicidio simple.
“Debe quedar claro que tenía premeditación para matarlo”, sostuvo Patiño al reclamar que la calificación legal sea modificada por una figura que contemple la planificación previa del homicidio y una eventual pena de prisión perpetua.
La madre de Muñoz remarcó que las denuncias realizadas antes del asesinato forman parte de los antecedentes del caso y pidió que sean consideradas durante la investigación.
“No tengo rencor, remordimiento ni sed de venganza. Creo en la Justicia terrenal como espiritual”, expresó al finalizar su reclamo.

