En La Pampa se registraron alrededor de 600 intervenciones vinculadas con amenazas, tentativas e intentos de suicidio desde septiembre de 2024, según informó el subsecretario de Salud Mental de la provincia, Martín Malgá.
El funcionario brindó los datos durante una entrevista en el programa La Parte y el Todo, de la TVPP, donde también señaló que durante 2026 se contabilizaron 35 suicidios en la provincia, apenas uno menos que las víctimas registradas por siniestros viales.
Malgá sostuvo que el suicidio debe ser entendido como una problemática social y colectiva y planteó la necesidad de fortalecer las políticas públicas de prevención a nivel nacional.
“El suicidio es un acto que habla sobre la cultura en la que estamos. La problemática del suicidio es un problema social, colectivo”, afirmó. En ese sentido, señaló que actualmente en Argentina las muertes por suicidio superan a las producidas por siniestros viales y homicidios sumados.
Crisis sociales y factores de riesgo
El subsecretario destacó que las crisis económicas y sociales pueden influir en las situaciones de vulnerabilidad. Mencionó como antecedentes la crisis de 1930 y la de 2001, aunque aclaró que el mayor registro histórico de suicidios en La Pampa en términos de tasa correspondió a 2001, pero no en números absolutos.
También mencionó como posibles factores las pérdidas laborales, el desempleo, las crisis económicas, los divorcios, la muerte de familiares y otras situaciones vitales repentinas.
A estos factores individuales se suman, según explicó, situaciones vinculadas con relaciones violentas o desiguales, la exposición reiterada a situaciones de violencia y la falta de redes de contención.
“Los fenómenos de crisis, catástrofes, desastres climáticos, guerras, epidemias… Está estudiado”, señaló Malgá. En ese marco, explicó que Salud Mental incorporó una línea de trabajo específica para intervenir ante emergencias y crisis de gran escala, cuyos efectos pueden prolongarse en el tiempo, como ocurrió con la pandemia de Covid-19.
Un registro conjunto con la Policía
Desde septiembre de 2024, la Subsecretaría de Salud Mental trabaja junto con la Policía de La Pampa en un registro que incorpora a los partes diarios las situaciones caracterizadas como amenaza, tentativa o intento de suicidio.
A partir de esos reportes, los equipos de Salud Mental realizan seguimiento de las personas involucradas, mediante llamados telefónicos y acompañamiento.
“Ese registro arroja 600 intervenciones desde septiembre de 2024”, detalló Malgá.
Diferencias entre varones y mujeres
El funcionario también explicó que existen diferencias significativas según el sexo registrado al nacer. El 80% de los suicidios consumados corresponde a varones, mientras que el 20% corresponde a mujeres.
Dentro de los varones, identificó dos grupos especialmente significativos: adultos jóvenes, aproximadamente entre los 15 o 16 y los 40 años, y personas mayores de 55 años.
En cambio, entre los intentos registrados, las mujeres representan aproximadamente el 60%.
Malgá aclaró que no resulta adecuado interpretar esta diferencia como una cuestión de “efectividad”, ya que los datos de intentos y suicidios consumados no corresponden necesariamente a las mismas poblaciones.
Dónde pedir ayuda
Ante una persona que manifieste ideas relacionadas con el suicidio, Malgá recomendó comunicarse con las líneas de asistencia o acudir al centro de salud más cercano.
En La Pampa funcionan las líneas gratuitas 136, de acompañamiento y orientación, y 132, destinada a consumos problemáticos. Ambas se encuentran disponibles las 24 horas.

